Ideas para acompañar esta etapa a través del juego
Alrededor del primer año, el bebé empieza a relacionarse con su entorno de una forma cada vez más activa. Puede mostrar interés por desplazarse, manipular objetos, imitar lo que hacen los adultos y descubrir qué ocurre cuando toca, mueve, encaja o cambia algo de sitio.
El juego se convierte poco a poco en una forma de experimentar con el mundo. Una pelota que rueda, unas piezas que se pueden juntar, un libro que se puede mirar o una canción que invita a moverse pueden despertar su curiosidad y ofrecer nuevas oportunidades para explorar.
Durante esta etapa, no se trata de adelantar aprendizajes, sino de ofrecer propuestas adecuadas que permitan descubrir, experimentar y disfrutar respetando el ritmo de cada niño.
Cada niño tiene su propio ritmo y el desarrollo puede ser diferente de unos niños a otros. Durante esta etapa pueden aparecer nuevas formas de movimiento, comunicación, exploración y juego.
A medida que gana seguridad en sus movimientos, el niño puede mostrar cada vez más interés por desplazarse y explorar diferentes espacios.
Caminar con apoyo, ponerse de pie, agacharse, desplazarse de un lugar a otro o intentar dar algunos pasos son experiencias que pueden aparecer durante esta etapa.
El juego puede ofrecer oportunidades para moverse y explorar sin necesidad de forzar ningún aprendizaje.
Las manos siguen siendo una herramienta fundamental para descubrir el entorno.
Abrir, cerrar, apilar, encajar, sacar, meter, mover o transportar objetos son acciones que permiten experimentar con diferentes formas, tamaños y movimientos.
A esta edad puede resultar especialmente interesante comprobar qué ocurre cuando hace algo.
Empujar un objeto para que se mueva, hacer sonar un instrumento, tirar de una pieza o hacer rodar un vehículo son pequeñas experiencias de causa y efecto.
El niño puede utilizar sonidos, gestos, palabras sencillas y expresiones para comunicarse.
También puede empezar a imitar acciones cotidianas: dar de comer a un muñeco, hacer como si hablara por teléfono o repetir un gesto que ha visto hacer a un adulto.
Hablarle, responder a sus intentos de comunicación, cantar y jugar a imitarse mutuamente son formas sencillas de compartir estos momentos.
Durante esta etapa puede aparecer un deseo cada vez mayor de hacer cosas por sí mismo.
Dejar que explore, elija entre diferentes propuestas y participe en pequeñas acciones cotidianas puede ayudarle a descubrir sus propias capacidades, siempre dentro de un entorno seguro.
A esta edad, el juego puede ofrecer cada vez más oportunidades para moverse, manipular, crear, imitar y experimentar.
No es necesario buscar juguetes complicados. Las propuestas más sencillas pueden ofrecer muchas posibilidades cuando permiten al niño participar activamente.
Los correpasillos pueden acompañar los momentos de exploración y movimiento, siempre que sean adecuados para la etapa del niño y se utilicen siguiendo las indicaciones del fabricante.
Pueden formar parte de juegos en los que el niño empuja, se desplaza y descubre el espacio que le rodea.
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Las construcciones permiten experimentar con piezas, formas y diferentes maneras de colocarlas.
Al principio puede simplemente cogerlas, juntarlas, separarlas o derribarlas. Poco a poco, el juego puede evolucionar hacia construcciones cada vez más intencionadas.
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Los vehículos pueden convertirse en una forma sencilla de experimentar con el movimiento.
Hacerlos rodar, empujarlos, perseguirlos o descubrir qué ocurre cuando cambian de dirección puede convertirse en un pequeño juego de exploración.
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La música puede formar parte de muchos momentos de juego.
Cantar, bailar, seguir un ritmo, escuchar sonidos diferentes o experimentar con instrumentos adaptados a la edad permite combinar movimiento, escucha e interacción.
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Los libros pueden convertirse en una oportunidad para compartir historias, imágenes y palabras.
No es necesario que el niño permanezca sentado durante mucho tiempo. Señalar dibujos, nombrar objetos, pasar páginas y repetir sonidos forman parte también de la experiencia de leer juntos.
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Los puzzles adecuados para esta etapa pueden ofrecer oportunidades para manipular piezas, observar formas y experimentar con encajes sencillos.
Lo importante es elegir propuestas adaptadas a la edad y acompañar el juego sin intentar resolverlo todo por el niño.
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La pintura y creatividad pueden ofrecer nuevas formas de experimentar con colores, trazos y materiales.
A esta edad, el objetivo no es crear un dibujo concreto, sino disfrutar de la experiencia de tocar, probar y descubrir qué ocurre al dejar una marca o mezclar diferentes colores.
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Los peluches pueden formar parte de juegos de interacción y de las primeras formas de juego simbólico.
Abrazarlos, llevarlos de un lado a otro, darles de comer o imitar acciones cotidianas puede convertirse en una forma sencilla de representar situaciones que el niño observa en su día a día.
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Los juegos de baño pueden transformar un momento cotidiano en una oportunidad más para explorar.
Jugar con objetos que flotan, llenar y vaciar recipientes o descubrir cómo se mueve el agua permite experimentar con diferentes acciones de una forma sencilla y divertida.
A esta edad puede ser interesante buscar propuestas que permitan participar, experimentar y descubrir por sí mismo.
Comprueba siempre la edad recomendada por el fabricante y las indicaciones de uso antes de elegir cualquier producto.
Las piezas y objetos deben resultar manejables para las pequeñas manos y estar diseñados pensando en la etapa correspondiente.
Empujar, encajar, apilar, hacer rodar, tocar, escuchar o crear pueden ofrecer diferentes maneras de interactuar con el juego.
Un buen juguete no tiene por qué tener una única manera correcta de utilizarse. Las propuestas abiertas pueden permitir que el niño descubra diferentes posibilidades a medida que juega.
Los productos deben utilizarse siguiendo las recomendaciones del fabricante y mantenerse en buen estado.
Muchas experiencias cotidianas pueden convertirse en pequeños juegos.
Puedes:
El juego cotidiano no necesita grandes preparativos. Compartir tiempo, observar lo que despierta su interés y dejarle experimentar puede ser más importante que tener muchos juguetes.
En Lauderem puedes encontrar diferentes categorías relacionadas con el movimiento, la exploración, la creatividad y el juego durante el primer año:
Alrededor del primer año, cada objeto puede convertirse en una pequeña oportunidad para experimentar.
Un vehículo que rueda, unas piezas que se pueden apilar, una canción que invita a bailar, un libro que se puede explorar o un recipiente que se puede llenar y vaciar pueden despertar su curiosidad de maneras diferentes.
El objetivo no es que todos los niños jueguen de la misma manera ni que alcancen determinados aprendizajes antes de tiempo. Se trata de ofrecer propuestas adecuadas, acompañar sus descubrimientos y dejar espacio para que prueben, se equivoquen y vuelvan a intentarlo.
Porque muchas veces, aprender jugando empieza simplemente por dejarles descubrir qué pueden hacer.