Ideas para acompañar esta etapa a través del juego
A los 2 años, el juego empieza a abrir nuevas posibilidades. El niño puede mostrar cada vez más interés por imitar situaciones cotidianas, utilizar objetos de forma imaginativa, construir, crear, hacer preguntas y participar en juegos compartidos.
También puede disfrutar especialmente de repetir acciones, probar qué ocurre cuando cambia algo y descubrir nuevas maneras de utilizar un mismo objeto. Una torre que se puede construir y derribar, un vehículo que recorre diferentes caminos, un libro que invita a hablar o una canción que anima a moverse pueden convertirse en pequeñas aventuras.
Durante esta etapa, jugar es una forma natural de explorar, expresarse y descubrir, siempre respetando el ritmo y los intereses de cada niño.
Cada niño tiene su propio ritmo y el desarrollo puede ser diferente de unos niños a otros. Durante esta etapa pueden aparecer nuevas formas de comunicarse, imaginar, resolver pequeños retos y relacionarse con las personas y objetos que le rodean.
El lenguaje puede ocupar un lugar cada vez más importante en el juego.
Nombrar objetos, repetir palabras, hacer preguntas, inventar pequeñas historias o comentar lo que está haciendo permite al niño expresar lo que piensa y compartir sus descubrimientos.
Hablar con él, escucharle y ampliar sus palabras durante las conversaciones cotidianas son formas sencillas de acompañar esta etapa.
A los 2 años puede resultar interesante descubrir cómo funcionan las cosas y encontrar diferentes maneras de conseguir un objetivo.
Encajar una pieza, completar un puzzle sencillo, construir una torre o descubrir cómo mover un objeto son pequeños retos que permiten experimentar y volver a intentarlo.
El juego simbólico empieza a adquirir cada vez más protagonismo.
El niño puede hacer como si cocinara, cuidara a un muñeco, condujera un vehículo o hablara por teléfono. A través de estas pequeñas representaciones puede recrear situaciones que observa en su vida cotidiana.
Pintar, hacer trazos, manipular materiales o experimentar con diferentes colores puede ofrecer nuevas formas de expresarse.
A esta edad no es necesario buscar un resultado concreto. Lo importante puede estar en el propio proceso de probar, crear y descubrir.
Aunque todavía puede disfrutar mucho del juego individual, también puede empezar a mostrar mayor interés por participar en juegos compartidos.
Imitar acciones, turnarse en pequeñas actividades, cantar juntos o representar una historia sencilla pueden convertirse en momentos de interacción.
A esta edad, el juego puede ofrecer cada vez más oportunidades para imaginar, crear, construir, comunicarse y resolver pequeños retos.
Las propuestas abiertas, que permiten diferentes formas de jugar, pueden resultar especialmente interesantes porque acompañan la curiosidad del niño y dejan espacio para que descubra sus propias maneras de utilizarlas.
Los correpasillos pueden seguir formando parte de los momentos de movimiento y exploración, siempre que sean adecuados para la edad y se utilicen siguiendo las indicaciones del fabricante.
Pueden acompañar juegos en los que el niño se desplaza, transporta objetos o recorre diferentes espacios.
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Los vehículos permiten inventar recorridos, hacerlos rodar, cambiar de dirección y crear pequeñas historias alrededor del juego.
Un mismo vehículo puede convertirse en protagonista de diferentes aventuras a medida que el niño utiliza su imaginación.
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Las construcciones pueden ofrecer cada vez más posibilidades para experimentar con piezas, tamaños y formas.
Construir una torre, hacer una fila de piezas, crear una pequeña estructura y después desmontarla permite combinar manipulación, imaginación y experimentación.
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Las manualidades pueden ofrecer un espacio para experimentar con colores, formas y diferentes materiales.
Pintar, pegar, modelar o realizar pequeñas creaciones adaptadas a la edad permite disfrutar del proceso creativo sin necesidad de buscar un resultado perfecto.
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Los puzzles adecuados para esta edad pueden plantear pequeños retos de observación y encaje.
Buscar dónde encaja una pieza, probar diferentes posibilidades y completar una imagen sencilla puede convertirse en una experiencia de juego compartido.
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Los libros pueden adquirir un papel cada vez más activo en el juego.
El niño puede señalar personajes, reconocer objetos, repetir palabras, anticipar lo que sucede o inventar pequeñas historias a partir de las imágenes.
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La música puede acompañar juegos de movimiento, canciones y momentos de expresión.
Bailar, seguir ritmos sencillos, cantar juntos o experimentar con sonidos permite combinar escucha, movimiento y diversión.
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Los juguetes de baño pueden convertir el momento del baño en una oportunidad para experimentar.
Llenar y vaciar recipientes, hacer flotar objetos, descubrir cómo se mueve el agua o inventar pequeños juegos permite explorar diferentes acciones de una forma sencilla.
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Los peluches pueden formar parte de juegos simbólicos cada vez más variados.
El niño puede abrazarlos, cuidarlos, llevarlos de paseo, darles de comer o inventar pequeñas historias con ellos.
A esta edad puede ser interesante buscar propuestas que permitan participar activamente, imaginar, experimentar y encontrar diferentes formas de jugar.
Comprueba siempre la edad recomendada por el fabricante y las indicaciones de uso antes de elegir cualquier producto.
Las propuestas abiertas pueden ofrecer más posibilidades para que el niño invente sus propias formas de jugar.
Las piezas y materiales deben ser manejables y estar pensados para la etapa correspondiente.
Los objetos que pueden formar parte de diferentes historias o juegos simbólicos pueden acompañar el desarrollo de la imaginación.
Construir, encajar, hacer rodar, crear, escuchar, tocar o transformar materiales son diferentes maneras de descubrir.
Los productos deben utilizarse siguiendo las recomendaciones del fabricante y mantenerse en buen estado.
El juego cotidiano ofrece muchas posibilidades sin necesidad de preparar actividades especiales.
Puedes:
No hace falta que estas actividades tengan un resultado concreto. Dejar espacio para imaginar, probar y repetir también forma parte del aprendizaje a través del juego.
En Lauderem puedes encontrar diferentes categorías relacionadas con el movimiento, la imaginación, la creatividad y la exploración durante los 2 años:
A los 2 años, jugar puede significar muchas cosas diferentes.
Puede ser construir una torre y derribarla, inventar una historia con un peluche, hacer rodar un vehículo por el suelo, pintar sin buscar un dibujo concreto, escuchar una canción o mirar un libro y hablar sobre lo que aparece en sus páginas.
El objetivo no es dirigir cada juego ni buscar que todos los niños hagan lo mismo. Se trata de ofrecer propuestas adecuadas, acompañar su curiosidad y dejar espacio para que imagine, pruebe, cree y descubra sus propias formas de jugar.
Porque muchas veces, una caja puede convertirse en una casa, un peluche en un compañero de aventuras y unas piezas en cualquier cosa que su imaginación pueda inventar.