Ideas para acompañar esta etapa a través del juego
A los 7 años, el juego puede ofrecer desafíos cada vez más variados. El niño puede disfrutar de actividades que requieren planificación, estrategia, concentración y búsqueda de soluciones, pero también de propuestas que le permitan inventar, construir y experimentar por iniciativa propia.
Puede empezar a interesarse especialmente por entender cómo funcionan determinados mecanismos, plantearse preguntas más concretas y buscar diferentes maneras de conseguir un objetivo.
Durante esta etapa, jugar también puede significar investigar, diseñar, probar y volver a intentarlo, dejando espacio para que el niño tome decisiones y desarrolle sus propias ideas.
Cada niño tiene su propio ritmo y el desarrollo puede ser diferente de unos niños a otros. Durante esta etapa pueden aparecer nuevas formas de razonar, planificar, crear y participar en juegos con otras personas.
Los retos pueden resultar especialmente interesantes cuando no existe una única manera de resolverlos.
El niño puede pensar antes de actuar, comparar diferentes opciones y modificar su estrategia cuando descubre que una primera idea no funciona.
La robótica y otros juegos relacionados con mecanismos pueden despertar curiosidad por entender cómo diferentes elementos trabajan juntos.
Construir, programar o experimentar con secuencias sencillas puede convertir una idea en un reto práctico.
La curiosidad puede llevar a formular preguntas más concretas y buscar respuestas mediante la observación y la experimentación.
Probar una hipótesis sencilla, comparar resultados y preguntarse por qué algo ha ocurrido puede convertir una actividad en una pequeña investigación.
Las actividades creativas pueden ir más allá de una propuesta cerrada.
El niño puede imaginar qué quiere crear, elegir materiales, organizar el proceso y modificar su proyecto mientras trabaja en él.
Los juegos con otras personas pueden incorporar reglas, estrategias y objetivos más definidos.
Aprender a esperar turnos, anticipar movimientos, negociar reglas sencillas o colaborar para conseguir un objetivo puede enriquecer el juego compartido.
A esta edad pueden resultar especialmente interesantes las propuestas que permitan pensar, construir, experimentar, crear, desarrollar estrategias y superar retos.
También pueden ser atractivos los juegos que ofrecen diferentes niveles de dificultad o que permiten desarrollar un proyecto propio.
LEGO permite seguir instrucciones, reproducir modelos o crear construcciones propias.
Puede convertirse en el punto de partida para diseñar vehículos, edificios, escenarios o proyectos inventados.
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La robótica puede acercar al niño a mecanismos, secuencias y principios básicos de programación mediante propuestas adaptadas a su edad.
Diseñar una solución, construir un mecanismo y comprobar si funciona puede convertir el juego en un pequeño proyecto.
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La ciencia permite observar, formular preguntas y poner a prueba diferentes ideas.
Experimentos sencillos pueden ayudar a descubrir relaciones entre causas y efectos y despertar el interés por comprender mejor el entorno.
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Las manualidades pueden ofrecer libertad para diseñar y construir creaciones propias.
El niño puede decidir qué quiere hacer, elegir los materiales y encontrar su propia manera de conseguir el resultado que imagina.
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Los juegos de mesa pueden plantear objetivos, reglas y decisiones cada vez más interesantes.
Algunos juegos permiten anticipar movimientos, administrar recursos, recordar información o adaptar una estrategia durante la partida.
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Los drones pueden ofrecer una experiencia de exploración y control que combina coordinación, orientación y atención.
Siempre deben utilizarse con modelos apropiados, siguiendo las indicaciones del fabricante y respetando las normas de seguridad y uso aplicables.
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Los libros pueden ampliar las posibilidades de imaginación, conversación y descubrimiento.
Además de leer, se puede hablar sobre los personajes, comparar situaciones, plantear hipótesis sobre lo que ocurrirá o buscar información sobre temas que despierten su curiosidad.
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Las bicicletas y patinetes pueden acompañar el movimiento y la exploración al aire libre, utilizando siempre modelos adecuados para la edad y siguiendo las recomendaciones de seguridad.
Los recorridos y circuitos pueden añadir nuevos retos de orientación y control.
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Los puzzles pueden ofrecer retos de observación, organización, planificación y resolución.
Buscar patrones, clasificar piezas y anticipar cómo encajarán puede convertir cada puzzle en un pequeño desafío.
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Los coches pueden utilizarse para construir recorridos, ciudades, circuitos y escenarios imaginarios.
Combinar los vehículos con construcciones y otros elementos permite crear historias y proyectos de juego cada vez más elaborados.
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Los coches teledirigidos pueden plantear retos de coordinación, precisión y planificación.
Diseñar circuitos, superar obstáculos o intentar completar un recorrido determinado permite aumentar progresivamente la dificultad del juego.
A esta edad puede ser interesante buscar propuestas que permitan pensar, tomar decisiones, crear y afrontar retos progresivamente más complejos.
Comprueba siempre la edad recomendada por el fabricante y las indicaciones de uso.
Los juegos en los que existen diferentes caminos para alcanzar un objetivo pueden ofrecer oportunidades para pensar y tomar decisiones.
Las propuestas abiertas permiten que el niño desarrolle proyectos propios en lugar de limitarse a seguir un único resultado.
Una propuesta que pueda hacerse más sencilla o más compleja puede seguir resultando interesante a medida que el niño adquiere experiencia.
Experimentar, investigar y descubrir cómo funcionan las cosas puede mantener el interés más allá del resultado inmediato.
Los productos deben utilizarse siguiendo las recomendaciones del fabricante y las normas de seguridad correspondientes.
Puedes crear pequeños retos utilizando objetos cotidianos:
No hace falta convertir estas actividades en ejercicios. El reto está en jugar con la idea, probar diferentes soluciones y descubrir qué ocurre.
En Lauderem puedes encontrar diferentes categorías relacionadas con la construcción, la tecnología, la ciencia, la creatividad y los retos durante los 7 años:
A los 7 años, una construcción puede convertirse en un proyecto, un experimento en una investigación, un juego de mesa en un reto estratégico y un circuito en una oportunidad para poner a prueba una nueva idea.
El objetivo no es dirigir cada actividad ni buscar siempre una única respuesta correcta. Se trata de ofrecer propuestas adecuadas, acompañar su curiosidad y dejar espacio para que piense, pruebe, cree, se equivoque y encuentre sus propias soluciones.
Porque cuando el juego permite imaginar una idea, ponerla a prueba y cambiarla hasta conseguir lo que se busca, cada reto puede convertirse en una nueva oportunidad para descubrir.