Ideas para acompañar esta etapa a través del juego
A los 8 años, el juego puede convertirse en un espacio donde las ideas empiezan a tomar formas más elaboradas. El niño puede disfrutar de retos que requieren planificación, estrategia, concentración y perseverancia, pero también de actividades que le permiten experimentar y crear por iniciativa propia.
Puede interesarse por comprender mejor cómo funcionan las cosas, buscar explicaciones, comparar diferentes soluciones o desarrollar proyectos que necesiten varios pasos para llegar al resultado que imagina.
Durante esta etapa, jugar también puede significar investigar, diseñar, construir, tomar decisiones y descubrir hasta dónde puede llevar una idea.
Cada niño tiene su propio ritmo y el desarrollo puede ser diferente de unos niños a otros. Durante esta etapa pueden aparecer nuevas formas de organizar ideas, resolver problemas, trabajar en proyectos y participar en juegos compartidos.
Algunos juegos pueden plantear situaciones en las que no existe una solución inmediata.
El niño puede pensar qué quiere conseguir, valorar diferentes posibilidades y decidir qué estrategia considera más adecuada.
Cuando una primera opción no funciona, puede analizar lo ocurrido y buscar otra alternativa.
La robótica puede despertar interés por descubrir cómo diferentes componentes trabajan conjuntamente.
Construir, programar o modificar un mecanismo permite experimentar con relaciones entre acciones y resultados y comprobar qué ocurre cuando se cambia una parte del proceso.
La ciencia puede convertirse en una forma de explorar preguntas que surgen de la curiosidad.
Observar, comparar, experimentar y registrar lo que sucede puede ayudar a desarrollar una actitud investigadora sin necesidad de convertir la actividad en una clase.
Las actividades creativas pueden ofrecer cada vez más espacio para desarrollar proyectos personales.
El niño puede pensar qué quiere crear, buscar la manera de hacerlo, elegir materiales y modificar el proyecto durante el proceso.
El juego compartido puede incorporar conversaciones, acuerdos, reglas y objetivos comunes.
Colaborar para conseguir algo, explicar una estrategia o defender una idea puede enriquecer la experiencia.
A esta edad pueden resultar especialmente interesantes las propuestas que permitan investigar, construir, razonar, crear, desarrollar estrategias y resolver retos.
También pueden resultar atractivas aquellas que permiten aumentar progresivamente la dificultad o desarrollar proyectos propios.
La robótica puede acercar al niño a mecanismos, secuencias, sensores y principios básicos de programación mediante propuestas adecuadas para su edad.
Crear un mecanismo, plantear qué debería hacer y comprobar después si funciona puede convertirse en un pequeño proyecto.
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La ciencia permite convertir preguntas en pequeñas investigaciones.
Observar un fenómeno, plantear una explicación, realizar una prueba y comparar los resultados puede despertar el interés por comprender mejor el mundo que le rodea.
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LEGO puede utilizarse tanto para seguir instrucciones como para desarrollar construcciones propias.
Diseñar una estructura, crear un vehículo, construir un escenario o combinar diferentes elementos permite trabajar sobre una idea y modificarla hasta conseguir el resultado buscado.
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Los drones pueden ofrecer una experiencia que combina coordinación, orientación, atención y control.
Siempre deben utilizarse con modelos apropiados para la edad, siguiendo las instrucciones del fabricante y las normas de seguridad y uso correspondientes.
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Los libros pueden acompañar intereses cada vez más variados.
Además de disfrutar de historias, pueden despertar preguntas, introducir nuevos temas y servir como punto de partida para conversar, investigar o imaginar.
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Los juegos de mesa pueden ofrecer reglas, objetivos y decisiones que requieren pensar antes de actuar.
Algunos permiten anticipar movimientos, administrar recursos, recordar información o adaptar una estrategia a medida que avanza la partida.
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Las manualidades permiten transformar una idea en una creación propia.
Diseñar, elegir materiales, organizar los pasos y modificar el proyecto cuando sea necesario puede combinar creatividad y planificación.
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Los puzzles pueden ofrecer retos de observación, organización, planificación y resolución.
Buscar patrones, identificar relaciones entre piezas y probar diferentes posibilidades permite desarrollar estrategias mientras se avanza hacia el resultado.
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Las bicicletas y patinetes pueden acompañar el movimiento y la exploración al aire libre, utilizando siempre modelos adecuados para la edad y siguiendo las recomendaciones de seguridad.
Crear recorridos o circuitos puede añadir nuevos retos de orientación y control.
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Los coches pueden formar parte de circuitos, ciudades y escenarios creados por el propio niño.
Construir el entorno y decidir cómo se desarrolla el juego permite combinar imaginación, construcción y resolución de pequeños problemas.
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Los coches teledirigidos pueden plantear retos relacionados con la precisión, la coordinación y la planificación.
Crear circuitos, establecer obstáculos o intentar completar recorridos concretos permite modificar la dificultad y buscar nuevas estrategias.
A esta edad puede ser interesante buscar propuestas que permitan pensar, crear, investigar y desarrollar proyectos con cierto grado de autonomía.
Comprueba siempre la edad recomendada por el fabricante y las indicaciones de uso.
Los retos pueden resultar motivadores cuando permiten probar estrategias y aprender del proceso sin generar una presión innecesaria.
Las propuestas abiertas pueden ofrecer espacio para crear algo diferente a partir de una misma base.
Una propuesta que permita aumentar progresivamente la dificultad puede seguir resultando interesante a medida que el niño adquiere experiencia.
Experimentar, investigar y descubrir cómo funcionan las cosas puede mantener el interés más allá del resultado final.
Algunos juegos ofrecen nuevas posibilidades cuando se comparten con amigos, hermanos o adultos.
Los productos deben utilizarse siguiendo las recomendaciones del fabricante y las normas de seguridad correspondientes.
Puedes convertir objetos cotidianos en pequeños proyectos:
No es necesario convertir estas actividades en ejercicios. El objetivo es despertar la curiosidad y dejar que el niño pruebe sus propias ideas.
En Lauderem puedes encontrar diferentes categorías relacionadas con la tecnología, la ciencia, la construcción, la creatividad y los retos durante los 8 años:
A los 8 años, una construcción puede convertirse en un proyecto, una pregunta en una pequeña investigación, un juego de mesa en una estrategia y una manualidad en una creación completamente propia.
El objetivo no es dirigir cada actividad ni buscar siempre una única respuesta correcta. Se trata de ofrecer propuestas adecuadas, acompañar su curiosidad y dejar espacio para que piense, pruebe, cree, se equivoque y encuentre sus propias soluciones.
Porque cuando una idea puede convertirse en un proyecto y el niño tiene libertad para modificarla, mejorarla y volver a intentarlo, el juego puede abrir muchas más posibilidades de las que parecía al principio.